Hay negocios que no están mal… pero tampoco avanzan.
No están en crisis, pero tampoco crecen.
Tienen campañas activas, redes sociales en movimiento y “algo” de tráfico. Sin embargo, los resultados llegan a cuentagotas.
Eso, en marketing, es vivir de migajas.
No porque no se esté haciendo nada, sino porque se normalizó operar con resultados mínimos y llamar a eso “funcionar”.
Qué significa realmente vivir de migajas en marketing
Vivir de migajas no es no tener resultados.
Es tenerlos sin impacto real en el negocio.
Algunos ejemplos comunes:
Campañas que generan leads, pero no ventas.
Publicaciones constantes que no mueven decisiones.
Anuncios que “salen baratos”, pero no son rentables.
Tráfico que no convierte.
Reportes que se ven bien, pero no explican nada.
El problema no es la falta de esfuerzo, es la ausencia de una estrategia clara que conecte el marketing con objetivos de negocio.
Señales claras de que tu marketing está operando en modo migajas
Si te identificas con más de una, es momento de revisar a fondo tu estrategia:
1. Celebras métricas, pero no crecimiento
Likes, clics o mensajes llegan… pero no sabes cuánto influyen en ventas reales.
2. El discurso es “algo está funcionando”
No hay claridad de qué funciona, por qué funciona o cómo escalarlo.
3. El presupuesto se reparte sin lógica
Se invierte “un poco en todo” sin priorizar lo que realmente impacta.
4. Cambias tácticas, pero no la estrategia
Nuevo formato, nuevo anuncio, nueva red… pero el resultado es el mismo.
5. El marketing no está conectado al negocio
No hay objetivos claros de venta, rentabilidad o crecimiento detrás de las acciones.
Por qué este problema aparece especialmente a inicio de año
Enero es el mes donde muchas marcas:
Arrastran decisiones mal tomadas el año anterior.
Repiten campañas “porque siempre se han hecho así”.
Aprueban presupuestos sin revisar qué sí generó retorno.
Confunden estar activos con estar bien posicionados.
El riesgo es iniciar el año repitiendo una estrategia que ya demostró no ser suficiente.
El costo real de conformarse con migajas
El mayor costo no es económico, es estratégico.
Se pierde tiempo valioso de crecimiento.
Se normalizan resultados mediocres.
Se posterga la toma de decisiones importantes.
Se crea dependencia de acciones tácticas sin rumbo.
En mercados competidos como Ciudad de México y principales ciudades de México, este enfoque no solo estanca: hace que la competencia avance mientras tú sostienes lo mínimo.
Qué cambia cuando dejas de aceptar migajas
Las marcas que deciden profesionalizar su marketing hacen tres cosas distintas:
Definen objetivos de negocio claros, no solo métricas digitales.
Priorizan canales y acciones según impacto, no por moda.
Miden lo que importa, no solo lo que es fácil de reportar.
Ahí es donde el marketing deja de ser gasto operativo y se convierte en una herramienta de crecimiento.
En Dos Comas trabajamos el marketing desde la estrategia, no desde la improvisación.
No buscamos “hacer más”, sino hacer lo correcto para que el negocio avance.
Si tu marketing hoy solo te da lo suficiente para seguir, pero no para crecer, el problema no es el esfuerzo: es el enfoque.








